
El criterio se puede definir como un conjunto de condiciones o reglas en las que nos basamos para tomar decisiones o emitir juicios.
Estas reglas o condiciones, son el fruto de la combinación en proporciones particulares de nuestros valores, intereses, conocimientos, entrenamiento, experiencia e intuición.
Finalmente, a la hora de resolver un problema o tomar decisiones, armamos un modelo mental en base a nuestro entendimiento de la situación y la información generalmente escasa e imprecisa a nuestro alcance, e intentamos iluminar todas las zonas oscuras de la foto con nuestro criterio.
El 70% de las veces, la gente responde: “sigo el consejo del primero, que es el que tiene mayor probabilidad de éxito”.
Para esta pregunta, la respuesta correcta sería: “escucho lo que propone el segundo y hago exactamente lo contrario, convirtiendo su probabilidad de éxito de 10%, en una probabilidad de éxito de 90% para mí. (Que bueno si la vida fuera tan sencilla!).
En el plano de la gestión de operaciones, muchas veces nos encontramos con problemas sencillos, en los que los involucrados priorizan las formas (por ejemplo la aplicación de alguna metodología), en relación a los contenidos (el entendimiento de la sustancia del problema), obteniendo resultados deficientes o directamente negativos.
Es posible que esto se debe muchas veces a la falta de conformación de criterios.
Desde mi punto de vista, buenos métodos para la conformación de criterio operativo en las líneas intermedias son la resolución de casos, los ensayos y simulacros en condiciones controladas, y fundamentalmente las revisiones de acciones y resultados.
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