
viernes 20 de agosto de 2010
8 máximas para la gestión de proyectos, diseño de servicios y planes de mejora

martes 17 de agosto de 2010
Cuando los conflictos éticos, morales o de intereses se meten en las operaciones

viernes 30 de julio de 2010
Límites éticos en televenta
Sabemos que hoy la televenta y los call centers están en el ojo de la tormenta. Una nota y encuesta aparecida en el versión online del diario La Nación de Argentina, y cientos de blog post que aparecen diariamente en la red, son apenas una muestra de lo que se dice sobre la industria. "Estafa, ineficiencia, explotación, mentiras" son algunas de las frases que más se escuchan y leen.
Como consecuencia de lo anterior, el aumento en la desconfianza de los potenciales clientes y el contexto económico desfavorable en muchos países, es cada vez más difícil vender por teléfono, razón por la cual es también necesario eliminar malas prácticas, y establecer principios, comportamientos y métodos de trabajo, "profesionalizar", tal como nos decía Vitor Albuerne en este post.
En ese camino, dentro de esa fuente inagotable de sabiduría que son las conferencias de TED, se puede encontrar este video (también al final) del genial economista de la conducta Dan Ariely que pregunta: "Estamos en control de nuestras propias decisiones?" y responde mostrando resultados de variadas experiencias:
- como la intuición nos engaña repetidamente, predeciblemente y consistentemente y no hay nada que podamos hacer al respecto.
- que a pesar de que la visión es una de las cosas que mejor hacemos y a la que más tiempo dedicamos el cerebro, sin embargo cometemos grandes errores cuando nos basamos en lo que vemos.
- que si nos equivocamos repetidamente y consistentemente en base a lo que vemos es muy improbable que no nos equivoquemos en lo demás en lo que no somos tan buenos.
- en situaciones complejas tendemos a elegir lo que ha sido decidido de antemano para nosotros.
Y considerando este último punto, en el vídeo se observa con ejemplos que mediante ligeros y sutiles estimulos sobre la percepción, es posible influir en las decisiones de las personas.
Excluyendo los casos de engaño o la utilización de mentiras, hasta que punto es ético utilizar este tipo de técnicas para incrementar las ventas telefónicas?
lunes 26 de julio de 2010
Espacios de trabajo: la sensación de pertenencia aporta
En un post anterior, planteaba la siguiente pregunta: cómo debería ser el mejor ambiente para trabajar: cómo en casa? mejor que en casa? distinto a nuestro hogar?
Buscando respuestas a esta pregunta, encontré el video de Decohome de España al pie de este post, presentan las oficinas de Fox, y arrancan con la siguiente afirmación: "las empresas buscan que sus empleados se sientan como en casa".
El vídeo recorre las instalaciones de Fox y la presentadora enumera los objetivos y variables clave: espacios abiertos y comunitarios para favorecer el trabajo en equipo y la accesibilidad, zonas de ocio que incentiven las relaciones interpersonales, espacios de reuniones que faciliten el diálogo y el entendimiento, la importancia de los colores de paredes y mobiliarios con este fin, etc.
Desde mi punto de vista, el concepto "como en casa" todavía se queda corto como solución al problema del diseño de espacios de trabajo, y me gusta pensar en “la sensación de pertenencia" como factor fundamental para lograr todos los objetivos que se plantean en el vídeo de Decohome y más: aumentar las satisfacción de empleados, reducir ausentismo y rotación, lo de siempre.
La "sensación de pertenencia" puede resumirse como la personalización del espacio individual de trabajo y de las áreas comunes y de ocio. A lo largo del tiempo, he comprobado que este factor influye positivamente en cada una de las variables mencionadas, aunque lamentablemente no siempre haya contado con los recursos necesarios para avanzar en su implementación.
Para terminar, en este trabajo de Joseph O. Holmes, denominado Workspace, se puede ver algo de lo que mencionaba en los párrafos anteriores: 18 puestos de trabajo en los que en general no hay mucho que nos haga pensar que quienes los habitan estén "como en casa", pero creo que en ninguno queda duda de que sus usuarios sienten "pertenencia".
También se puede ver más sobre este tema en este post de Angélica Pereyra en El Contact.
miércoles 21 de julio de 2010
Selección de líderes, qué importa más: lo que fueron, lo que son o lo que serán?

Todavía está fresca la derrota de la Selección Argentina de fútbol frente a Alemania en el mundial de Sudáfrica 2010. En mi país esto generó una gigante conversación sobre el pasado, presente y futuro de nuestro equipo, y fundamentalmente sobre la dirección técnica del mismo, a cargo de Diego Maradona.
En los hechos, Maradona no tenía reconocimiento como director técnico, sus intentos anteriores en el fútbol argentino habían sido breves y sus resultados olvidables. No había mucho que pudiera decirse sobre sus métodos de trabajo, su capacidad de organización ni sobre sus conocimientos tácticos o estratégicos. En este sentido, y en cuanto a otros aspectos de su pasado, había más dudas que certezas.
Sin embargo, en donde había mayores expectativas, era tal vez en lo que seguramente podía ser su mayor fortaleza: el efecto motivador para los jugadores de contar con el "alguna vez" mejor jugador del mundo de su lado, saber que "el Diego" iba a estar con ellos para guiarlos en la misión era un lujo que ningún otro equipo iba a tener.
Finalmente, el equipo terminó Quinto en el mundial, un buen resultado para cualquier equipo, pero un flojo logro para un seleccionado argentino. Por otro lado, en el corto ciclo bajo el liderazgo de Maradona, las estadísticas de su equipo han sido tal vez hasta mejores que la del seleccionado bajo otro liderazgo aparentemente más preparado para la función.
Está claro que a la hora de seleccionar personas que puedan ejercer funciones de liderazgo, estamos apostando por el futuro, por lo que esas personas lograrán de acuerdo a su evolución, para lo que nos apoyamos en alguna medida en lo que fueron (sus logros y experiencias del pasado), lo que son y hacen (el presente), para tratar de construir a partir de allí lo que podrían llegar a ser y lograr en el futuro.
Si existen características pasadas o presentes que nos permiten extrapolar un potencial o futuro similar al que esperamos, entonces tenemos al candidato ideal y supondremos que bajo determinadas circunstancias las probabilidades de éxito serán significativas. Esto ocurre en contadas ocasiones.
Si detectamos que hay espacios para completar entre el pasado y presente del candidato, y el futuro que buscamos, podemos optar entre varias alternativas: apostar y darle a la persona el apoyo necesario para acercarse a un estado cuasi ideal que maximice su probabilidad de lograr los resultados esperados (el futuro), o apostar igual, no hacer nada y ver como se desarrollan los acontecimientos, con probabilidades de éxito inciertas.
En mi opinión, el caso Maradona es paradigmático en este sentido, su continuidad como técnico del seleccionado argentino sigue en discusión, porque a pesar de su presente (su efectividad en el ciclo, su quinto puesto en el mundial y la experiencia acumulada en el proceso), para algunos, su pasado hacía suponer desde el comienzo que tenía baja probabilidad que su futuro (el de su equipo) se acercara al esperado por lo que en adelante, no hay nada que garantice que pueda sostener los resultados en base a sus características y fortalezas actuales, sin mediar cambios o refuerzo de sus capacidades (por ejemplo mediante colaboradores que complementen técnicamente su capacidad de motivación).
En función de lo anterior, me surge la siguiente pregunta: si en vuestras organizaciones tuvieran que elegir entre varios candidatos, a que le otorgarían mayor ponderación: al pasado, al presente o al futuro probable de cada uno?



